El Cretino Bakala está a punto de "caramelo" aquí recojo la información de Javierre en
CRETINOLANDIA.

Pues el Cretino Bakala ya está en la imprenta...
Así que ya podemos haceros una lista de los bakalutis que se han echado unos bailes en este número:
Molina, Malapersona, Riquelme, Gnomo malo, Manolillo, J.L. Carrasco, Javi Prieto, Jagoba Prida, Nacho G., Chos, Xavier Agueda, Popof, Calvo, Davín, Nacho Galilea, Kaesar, Sien, José Tomás, Carandini, El Bute, Bellvi, Galais, Koko, César, Javierre, Eloy, MON, Juarma, Jate, Pelorroto, Chema García, Monsalvett, Jorge Parras, MTX, Kalitos, Juanfran Cabrera, Fernando del Toro y Mon !!!
A tope con los tebeos !!!
Y sumo estos documentos histericos !!!
Unos cuantos Flyers bakalutis de los earlys 90´s, junto aun texto que dejé en los comentarios de Cretinolandia.
Recuerdo que en las discos se escuchaba un estilo musical llamado acid house o algo así e inmediatamente después vino el Bakalao, en el 89 más o menos, hasta hoy. Esto en Madrid, que es donde yo vivía. Pero sin tener mucha idea, creo que este tipo de música electrónica bajó de Europa a Ibiza, pasó a Valencia y ahí ya explotó la cosa y se le puso el nombre del pescao con lo de la famosa ruta.
Creo que visité todos los garitos de aquella época en Madrid pero recuerdo dos especialmente, con algo de cariño incluso, el Space de Moncloa (creo que se llamaba así) y el Saratoga.
El Space, era pequeñín y poco conocido y además estaba en una zona que nunca me atrajo, pero me molaba porque apenas solo fumaba unos porros y me encantaba bailar aquella "nueva música", además el nombre me ponía. El Saratoga era digamos, como el garito "máquina auténtico" en la zona de Tirso de Molina. En este último empecé a notarme un punto decadente, la mierda me salía por las orejas y pasé a otra cosa…

Si amigos, formé parte, a principios de los 90 de lo conocido como Ruta del Bacalao. Para mí simplemente música electrónica, de lo del Bacalao, me enteré después. Yo me divertía por los garitos de Madrid bailando con los amigos, pero rápidamente descubrí que la cosa se ponía chunda, chunda y decidí que lo mejor era parar a tiempo, aunque no fue del todo así y también tuve mi latigazo de dolor. En el 91, una mañana mientras charlábamos en un portal, un amigo apareció contándonos la muerte de Tino Casal en un accidente de tráfico al salir de Attica, una de las discotecas de moda del Bacalao, esto me asustó bastante, pero es que justo un mes después, yo mismo tuve un accidente en Fuenlabrada, Madrid, que casi me hace perder una pierna y algo más, tras aquello, reconsideré mis actos.
Recuerdo noches mágicas pero también la dura realidad del asunto y experiencias de amigos aniquilados por una máquina destructiva, demoledora, demencial y directa al cerebro que supone la droga en exceso a los 18 años. Tengo mis secuelas, pero no salí mal parado del todo, los momentos desgarradores de un joven sin rumbo fijo en la gran ciudad, los reconduje a un garaje de mi memoria, los aparqué. A veces ponía en marcha los motores para mantenerlos a punto, pero con el tiempo decidí venderlos para con la ganancia, invertir en otros asuntos.