La Granada
de Papel, cómics desde Granada alrededor de los ochenta.
Puestos a recordar tengo que echar la vista atrás,
concretamente al año 1992, el año “expo-olímpico”. Ese año me matriculé en la Escuela de Artes y Oficios
de Granada, y como todos los españoles me disponía a comerme el mundo bajo el
poder el Cobi y la flecha de fuego, esa que encendió el pebetero olímpico.
Traía a mis espaldas Madrid, con su Movida y su Mecano, con su Scalextric y su
Madrid Cómics de Gran Vía y traía también una vida juvenil de excesos y desparrame,
Acid House y mucho Bacalao.
Pero claro, echar el freno, incluso el de mano, es algo que
a veces tenemos que hacer para no caer de bruces por el precipicio de los
despropósitos, y ahí, el cómic granaíno me paró los pies y me dijo; ¡nene!,
¡aprende a ver!. Y en mi caso, el cómic granaíno fue, porque no podían ser
todos a la vez, Rubén Garrido.
A los pocos meses de estar en Artes y Oficios, Rubén "apareció" para impartir un curso, “La
Historieta y otras narraciones gráficas” y a partir de esto,
él, me enseñó a ver, me descubrió Bruguera, la otra Bruguera más allá de
Mortadelo y Filemón, me mostró a Franquín en todo su esplendor, me “pasó” los
Vampus, me ilusionó con Trinca y me mostró el Madriz, ese que me perdí viviendo
una vida de locura discotequil. Y mucho más, muchísimo más y entre tanto bueno,
me llevó de la mano hasta Joaquín López Cruces, Paco Quirosa y Carlos Hernández,
y me presentó en el estudio que tenía en el Realejo a otro monstruo de los
tebeos, al que quiero y admiro hasta conquistar Esparta si hace falta, el
maestro Ozeluí.
Y como la cosa promete y saldrán a la luz auténticas joyas
de la historieta española de los ochenta y alrededores, a través de un blog que
próximamente enlazaré desde aquí, os contaré de vez en cuando, anécdotas y analizaré
de manera informal lo que supuso para mí el esfuerzo y la ilusión creativa de
Rubén y compañía.
Y aquí cuelgo tres páginas, tres
homenajes que hice en su día a Paco Quirosa, Carlos Hernández y Rubén Garrido,
mis hermanos mayores en esto del tebeo. Faltan las otras dos piedras
angulares de DON PABLITO, aquel suplemento mítico, y que son Ozeluí y Joaquín López
Cruces, pero es que en su día solo me llegaron las fuerzas para hacer estas que
veis, ¡estaba entre pañales!.
Continuará.